¡UNA
BARRA DE PAN... Y CIEN GRAMOS DE MORTADELA!
La
historia transcurre en dos actos. Son los primeros años del siglo
XXI. Sobre un asunto muy de moda en este comienzo de siglo, el cambio
de hábitos, costumbres, en la forma de vida que adopta una sociedad
carente de valores en detrimento de lo material. A mediados del siglo
XX incluso hasta el final de los años noventa, la alimentación
marcaba el nivel de vida en cada familia, es más era un síntoma de
riqueza, opulencia, en una palabra de buen vivir.
La
dinámica de esta nueva etapa social deja bien a las claras lo que
prima, el presumiry aparentar, todo es ficticio, nada ni nadie es lo
que representa, delante de cada vida hay una espesa cortina de humo
que dificulta el ver la realidad de las personas, siempre pendiente
de que no venga una leve brisa de aire que muestre la cruda realidad.
Prevalece
sobre todo el vivir muy por encima de las posibilidades reales de
cada uno, con esta nueva moda del dinero de plástico que nos atrapa
en un círculo vicioso, hasta el punto de hipotecarnos en la compra
delos alimentos básicos como una barra de pan y cien gramos de
mortadela. La envidia hoy mas que ayer es la lacra de la sociedad y
se acentúa en unos términos insospechados, el delirio de grandeza
aflora de manera especial en diferentes ámbitos. No vale ser el
mejor, tener posesiones, dinero y cosas superfluas, si el vecino
sobrevive. Quizás ver como el prójimo pasa penurias es el mejor
botín y de no tener alguien a quien restregarle los éxitos por las
narices estos logros no tienen tanto valor.
Como
ejemplo esta interesante historia, sobre unos personajes que por
extraños que parezcan son muy habituales en la sociedad actual yo
diría que están al orden del día. Trata sobre unas parejas de
mediana edad que se reúnen el fin de semana para inaugurar una nueva
vivienda adquirida recientemente por una de las mencionadas parejas.
La acción comienza en una casa de campo donde los anfitriones
esperan impacientes la llegada de sus amigos, aunque lo de amigos no
es más que un término y con el fin de mostrarles la lujosa vivienda
que han adquirido disfrutando de una agradable reunión que tendrá
como colofón una no menos lujosa cena.
PERSONAJES POR ORDEN DE INTERVENCIÓN
MARTA
– Esposa de José.
Envidiosa, falsa y por lo tanto dañina, además de un poco
cortita.JOSE-
Esposo de Marta. Aparente, paciente, estirado y presuntuoso.
ROBERTO-
Esposo de Marga. Sensato, sencillo, noble e ingenuo.
MARGA
– Conformista y familiar.
MARINO – Esposo de ana. Le encanta trasladar sus problemas a los demás.
ANA – Esposa de Marino. Trata de mantener la imagen a pesar de todo.
CARMEN – Esposa de Seve. Independiente y clara.
SEVE – Esposo de Carmen. Clásico listillo, engreído, tacáño. Incisivo y provocador, un infeliz
A C T O P R I M E R O
ESCENA
I
Cuadro
uno
(Marta
y José)
Se
abre el telón, en un gran salón ocupando la parte baja de la casa,
aparecen Marta y José ultimando los detalles mientras esperan la
llegada de sus invitados. Desde el interior de un habitáculo con la
puerta abierta se oye una voz femenina, la de marta que conversa con
José, éste cerca de una barra americana sentado pacientemente a la
espera.
MARTA
– ¿José,
que hora es? ¡Estoy impaciente por la llegada de nuestros amigos!
¡Espero que sean puntuales, aunque no sea más que por una vez!
Seguro
que se hacen los remolones, para estar el menor tiempo posible en
esta maravilla de casa.-
JOSE
–
(Mirando a un reloj de pared) -¡Las
seis menos cinco! No te preocupes estarán al caer. ¿Les dijiste a
las seis verdad?-
MARTA
– ¡A
las seis! Pero pienso que estos envidiosos, tratarán de retrasar la
llegada con excusas tontas todo lo que puedan. En la última reunión
se les notó cuando hicimos la invitación, que aceptaron forzados y
por compromiso, solo porque a nosotros nos va mejor que a ellos.-
JOSE
–
No
le des mas vueltas, son nuestros amigos y como todos no son
perfectos, es más incluso la perfección es un defecto.- (en
ese instante suena el timbre) -
¡Ves, ya van llegando! ¿Abres tú? O ¿Voy yo?-
MARTA
–
(Sale por fin impaciente de la habitación) -¡Voy
yo, voy yo! No te molestes.-
JOSE
–
(Mientras ultima los detalles) -¡De
acuerdo!-
A C T O P R I M E R O
ESCENA
II
Cuadro
uno
(Marta
y José, Marga y Roberto)
MARTA
–
(Son las seis de la tarde, Cuando abre la puerta aparecen Marga y
Roberto, Marta les acoge con una sonrisa tan radiante como falsa)
-¡Pasar,
Pasar, estáis en vuestra casa!- (José
se acerca e intercambian los saludos habituales)
ROBERTO
– (Distendiendo
el ambiente y sin ánimo de ofender) -¡Vaya!
No habéis empezado a disfrutar de la casa y os queréis deshacer de
ella.-
MARTA
–
(Con
el semblante serio y preocupada) -¿Porqué
dices eso?-
ROBERTO
– (Se
percata de que no ha cogido la ironía y ante la sorpresa de Marta le
aclara) -¡No
como cuando hemos entrado has dicho...! ¡Entrar que es vuestra casa!
¡He pensado, que suerte igual nos la regalan! Vamos que solo era una
broma.-
JOSE
– (Sale
al paso ante la confusa sonrisa de Marta que parece aún no haber
cogido la gracia de Roberto con una palmadita en el hombro) -¡Este
Roberto, tan ocurrente como siempre! Buscar acomodo y os sirvo algo
para beber mientras llegan los demás.-
MARGA-
(Se
fija en el reloj de pared) -¡Son
las seis y diez!-
(Y a continuación comenta) -Hemos
tenido suerte, prácticamente no había tráfico, cuando hemos
venido, pero ya se empezaba a notar más densidad.-
MARTA-
(Desde
la barra Americana, cerca de la cocina) -¿Qué
queréis tomar, mientras hacemos tiempo?-
ROBERTO
– ¡Tomaré
una copa de vino tinto!-
A C T O P R I M E R O
ESCENA
II
Cuadro
dos
(Marta
y José, Marga y Roberto)
MARGA-
¡Yo
también!- (Se
acercan los dos a la barra)
MARTA-
(Sirve las respectivas copas, al tiempo que pregunta a su marido José
si quiere tomar algo) ¿Cariño te pongo algo?
JOSE
– (Aparte.
-¡En algunos momentos de mala leche!-)
-¡Sí, gracias! Un vino tinto.-
MARTA-
(Animosa) -¡Vino
para todos y no se hable más!- (Sacando
tema de conversación se dirige a Marga) -¡Hacia
mucho que no nos juntábamos! ¿Verdad?-
MARGA-
Desde
la última cena. ¡Creo!-
ROBERTO
–
Así
dicho, parece aún más tiempo. Parece que hubiéramos asistido a
ese
pasaje bíblico que esta tanto de moda.-
JOSE
–
(Sonriendo) -¡Es
cierto! Pero a lo que Marta se refiere. ¿Verdad, cariño?-
(Marta asiente con la cabeza) -Es
al día que Seve se empeñó en ir a cenar a aquel restaurante chino.
Que no estábamos nadie de acuerdo, pero acabamos allí.-
MARTA-
Lo
cierto es que Carmen y Seve, en cuanto tienen un día libre, cosa que
sucede con asiduidad, se marchan a cualquier parte. Luego te cuentan
todo el viaje, que si restaurantes de lujo por aquí, que si hoteles
de cinco estrellas por allá, para finalizar comiendo en un chino.-
JOSE
–
Ya
sabes como son, cuando están en casa, les cuesta gastar un céntimo,
pero cuando van fuera parece que lo regalan.- (Suena
el timbre)
A C T O P R I M E R O
ESCENA
II
Cuadro tres
(Marta
y José, Marga y Roberto)
-¡Parece
que por fin van llegando!-
(A José) -¡Ya
abro yo! No te molestes cariño.-
ROBERTO
–
(Mirando hacia el reloj, como si el tiempo no pasara) -¡Las
seis y veinte!-
MARGA
–
(Animosa) -¡No
es tarde y prisa no hay!-
A C T O P R I M E R O
ESCENA
III
Cuadro uno
(Marta
y José, Marga, Roberto, Carmen, Seve, Ana y Marino)
MARTA-
(Abre la puerta y aparecen los cuatro que estaban esperando) -¡Qué
sorpresa! ¡Qué bien todos juntos! ¡Pasar, pasar! No os digo lo de
estáis en vuestra casa, porque Roberto se la quería quedar antes.-
(Sonrisas
estúpidas mientras entran y se acomodan)
JOSE
-
¡Estábamos
degustando un excelente vino! ¿Os apetece? O ¿bien queréis otra
cosa?-
MARINO
-
¡Para
mí, vino!-
(A su Señora) -¿Y
tú Ana?-
ANA
–
¡Yo
tomaré vino también! ¡Un día es un día! Siempre no hay ocasión
de estar juntos.-
CARMEN
-
¡Vino
para todos y no se hable más!-
JOSE
-
¿Cariño!
¿Te importa ir a la bodega y traer más vino? ¡Se ha terminado! Y
así aprovechas para enseñar la bodega a las chicas.-
MARTA
- ¡Voy
a por un par de botellas! ¡Vemos chicas! Así os enseño la bodega,
veréis que maravilla.- (Las
cuatro desaparecen de escena y se quedan solos los chicos)
A
C T O P R I M E R O
ESCENA
IV
Cuadro
uno
(José,
Roberto, Seve, Marino)
(Se
acomodan alrededor de la barra en espera que llegue el vino
charlando)
ROBERTO
–
Estábamos
comentando antes de llegar vosotros, sobre la última vez que
estuvimos juntos.-
MARINO
-
¡Ah
sí! Me acuerdo perfectamente, fue cuando Seve se empeñó en ir a
cenar a un chino.-
JOSE-
¡Efectivamente! Pasé una noche de perros con aquella salsa tan
fuerte.-
SEVE
– (Enigmático)
-¿Habéis
comido alguna vez rata?-
ROBERTO
–
(Sincero) -Hay
gente que come las de agua y dice que están buenas, pero creo que es
solo aparentar-
(Con gesto de asco) -Por
muy buena que esté una rata no puede ser agradable.-
SEVE
–
(Sembrando duda y mal estar) -¡Sí
habéis ido a un chino y me consta que sí! Nadie puede negar
categóricamente que no ha comido rata.- ¿Qué opinas tú Marino?-
(Hace
un gesto de indiferencia, mientras Seve continua disertando)
-¿Sabéis
porqué los chinos no ponen esquelas a sus muertos?-
(Los tres se miran con cara de perplejidad mientras les da la
respuesta) -¡Porqué
los ponen en los menús!- (Mientras
se troncha con una risa sarcástica, a José no parece hacerle mucha
gracia, Marino suelta una leve sonrisa y Roberto que parece algo más
aprensivo se desahoga con una inteligente letanía)
ROBERTO
–
(Aparte.
Paso de elefante, vista de lince, diente de lobo y... hacerse el
bobo)
JOSE
–
(Sale al paso viendo que Roberto se ha molestado) -¡No
te molestes! Que no es mas que una broma, ya sabes como es Seve con
el asunto de los chinos.-
ROBERTO
–
(Con intranquilidad)
-¿Pero donde se habrán metido las chicas?
Llevan
casi media hora en la bodega. ¡Son las siete menos cuarto!-
MARINO
-
¡No
te preocupes! ¿A qué tienes miedo? ¿Quizás a que beban demasiado
y saquen su verdadero carácter? ¡Así lo pasaremos mejor! ¡Mas
divertido!-
ROBERTO
–
(A Marino sobre él y su pareja) -¡Vosotros
hacer lo que os plazca! Que nosotros ya sabemos cual es nuestro
lugar.-
MARINO
–
(Sonriendo con falsedad) -¿No
me digas que tienes miedo a que se vaya con otro?- (Continua
sonriendo) -¡Tranquilo
que estas con amigos! ¡Eres de lo que no hay!- (Termina
de reír)
JOSE
–
(Saliendo nuevamente al paso para limar asperezas) -¡Roberto!
¿Me acompañas a la bodega? Así la ves y buscamos a las chicas.-
(se dirigen a la puerta que conduce a la bodega y desaparecen)
A
C T O P R I M E R O
ESCENA
V
Cuadro
uno
(Seve,
Marino)
(Seve
y marino se quedan solos y continúan conversando en modo más
íntimo)
MARINO
-
¡Mira Seve! ¡En confianza! Roberto se ha molestado porque le he
tocado
el punto flaco. Marga.-
SEVE
–
(Con sorpresa forzada) -¿Marga?-
MARINO
–
No te has fijado que dentro de esa pareja bien avenida, se palpa una
mujer que necesita algo más que trabajo diario junto a su pareja,
visitar parientes días libres, cine y de vez en cuando alguna cena.
En una palabra, marga necesita una aventura que la saque de la
monotonía y cuando la veo, adivino en su mirada
cierta
complicidad.-
SEVE
– Esto
es algo en lo que no había reparado y lo cierto es que tiene
sentido. Trabajando juntos todo el día, puede ser un problema más
que una ventaja.
MARINO
–
Yo
por mi trabajo, me muevo mucho, conozco gente y andando por el mundo
encuentras muchas situaciones como esta. Paso días incluso semanas
fuera, mientras mi santa señora, es feliz con sus reuniones de
amigas, haciendo las cosas de casa, paseando el perro. Yo alguna vez
me he permitido alguna aventura sin importancia y algo he aprendido
de las mujeres...-
SEVE
-
¿Y
Ana? ¿No sospecha nada cuando vienes?-
MARINO
-
¡No! ¡Vuelvo cansado! Le cuento lo que me interesa y con un detalle
feliz.-
SEVE
– Desde
luego eres una persona afortunada. Lo que cuentas no está al alcance
de cualquiera. Yo algunas veces he tenido algún roce con una
compañera de trabajo, pero al final se ha quedado ahí y la verdad
es que me hubiera gustado llegar hasta el final, pero no he sido
capaz de dar el paso. Supongo que para eso hay que valer.-
MARINO
-
¡Valer! Valer, Valemos todos, el secreto es no pensar, porque
entonces no das el paso nunca. ¡Créeme!-
SEVE
–
(Mientras sirve los restos de vino que hay en una botella. Con
pesares)
-
Quizás algún día no piense-
(Se
abre la puerta de la bodega y aparecen las cuatro mujeres conversando
de forma animada y se acercan al lugar donde están Seve y Marino)
A
C T O P R I M E R O
ESCENA
VI
Cuadro
uno
(Seve,
Marino, Marta, Ana, Marga, Carmen)
MARTA
–
(Se dirige a los dos) -¡Vaya
que solos os han dejado esos! ¿Porqué no vais a ver la bodega? ¡Os
va a encantar!-
SEVE
–
(Interesado por la conversación que tiene con Marino)
-¡Sí ahora vamos! No hay prisa, tenemos toda la tarde.-
MARTA
–
(Mira el reloj) -¡Tienes
razón, son solo las siete!-
(Marino
y Seve se dirigen a la bodega y desaparecen de escena)
A
C T O P R I M E R O
ESCENA
VII
Cuadro uno
(Marta,
Ana, Marga, Carmen)
(Las
cuatro ocupan el lugar donde estaban los chicos)
ANA
–
Marta,
tengo que reconocer que me encanta vuestra casa. ¡Os felicito!
¡Habéis tenido mucho gusto!-
MARGA
-
¡Es
tan espaciosa y acogedora!-
MARTA
–
La
verdad es que estamos encantados y aprovechando que a José le han
salido unas operaciones bien... nos hemos decidido.-
CARMEN
-
¿Supongo
que como todo el mundo, lo pagaréis a veces?-
ANA
–
(A parte. Hay gente que paga a veces y otros que a veces pagan)
(Punzante)
-Lo
de solicitar créditos para pisos esta al orden del día, como los
embargo de los mismo por no poder hacer frente a los pagos.-
MARTA
–
(Molesta por las críticas, trata de defenderse) -No
es nuestro caso, lo cierto es que nos queda menos de la mitad por
pagar, pero en ese sentido tienes toda la razón. Se pide mucho
crédito hasta para ir de vacaciones, porque si no sales pareces el
tonto de la escalera.-
(El
ambiente se hace más denso)
CARMEN
–
(Más incisiva) -¿Y
que me dices de la comida? Ahora hay cantidad de gente que tiene
perro y le sirve como coartada para pedir los desperdicios para el
animal,
que bien cocinados los comen los dueños.-
ANA
–
(Se da por aludida) -¡Yo
tengo perro pero mi móvil no es ese!-
MARTA
–
(Tratando de suavizar la conversación) -¡No!
¡Tu móvil es un nokia!-
(Sonríen
las cuatro eliminando tensiones)
MARGA
-
¡Hay
chica! No te conocía en esa faceta.-
CARMEN
–
¡Yo
tampoco! ¡Qué cosas tienes!-
MARTA
–
Será
el vino que me inspira.-
ANA
– (Soltándose) -¡Pues vamos a tomar otra! ¡Qué caray, un día
es un día!-
MARGA
–
Yo
lo advierto, no estoy acostumbrada al vino, la verdad es que no bebo
nunca.-
MARTA
-
¡Si quieres cerveza! Dicen que es buena para el pelo.-
MARGA
–
¡No!
Si estamos a vino pues a vino.-
CARMEN
–
¡Dicen
que la levadura es buena para el pelo y las uñas!-
ANA
–
(Animada) -¡Yo
como mucho pan! ¿Servirá?-
(De
nuevo sonríen todas y parecen que empiezan a pasarlo bien)
MARGA
-
¡No
cabe duda de qué está inspirada la chica!-
CARMEN
-
¡Son
las siete y cuarto! ¿Qué harán esos en la bodega?-
MARTA-
¡Voy
a buscarlos! Mientras, para pasar el rato podemos jugar a algo. ¡Ir
pensando en un juego divertido!-
A
C T O P R I M E R O
ESCENA
VII
Cuadro
dos
(Marta,
Ana, Marga, Carmen)
(Marta
se acerca a la puerta de la bodega, la abre y sin desaparecer de
escena llama a los hombres)
MARTA-
¡José!
¡Os estamos esperando! ¡Salir del agujero! Que vamos a jugar a un
juego muy divertido.-
(Mientras
las otras tres debaten sobre el pasatiempo)
MARGA
–
¡Podemos jugar a veo, veo!-
ANA
-
¡Déjate de veo, veo! Que yo como siga bebiendo, no veo nada.-
CARMEN
-
¿Qué os parece? ¡El de encasa del tío maragato mataron un
gato...!-
ANA
–
(Ya
bajo los efectos del vino)
-¡En el único sitio que pueden matar gatos, es en los chinos!-
MARTA
–
(Se
une a las otras tres)
–¡Ahora vienen! ¿Tenéis decidido como vamos a pasar el tiempo?-
MARGA
-
¡No! ¿Tienes tu alguna idea? Aquí no nos ponemos de acuerdo.-
(Aparecen
los chicos interrumpiendo la conversación de las mujeres, con Marino
a la cabeza)
A
C T O P R I M E R O
ESCENA
VIII
Cuadro
uno
(Marta,
Ana, Marga, Carmen, Marino, José, Roberto, Seve)
MARINO
–
(Ya
algo animado, en tono picanton y con una sonrisa lasciva)
-¿A qué viene tanta prisa? ¡Ni que fuésemos a jugar a las
prendas!-
MARTA
-
¡No! Vamos a jugar a algo más interesante. ¿Qué os parece si yo
fuera?-
SEVE
-
¿Si fuera? ¿Qué juego es ese?-
MARTA
-
¡Me explico! Se trata de meter los nombres de todos en una bolsa, se
saca un nombre y uno de nosotros que desconoce la identidad, tiene
que adivinar quién es por medio de preguntas, comparando a la
persona, con animales, objetos, acciones, etc... ¿Comprendido?-
(Todos
asumen la explicación y Roberto sugiere comenzar para ir cogiendo la
mecánica)
ROBERTO
–
Podemos empezar para ir cogiendo el funcionamiento y ya que tu-
(Aludiendo
a Marta)
-dominas el juego, podías empezar.-
A
C T O P R I M E R O
ESCENA
VIII
Cuadro
dos
(Marta,
Ana, Marga, Carmen, Marino, José, Roberto, Seve)
JOSE
–
(Abre
un cajón de la barra Americana)
-¿Voy
a buscar papel, un bolígrafo y una bolsa!-
(Lo
extrae del cajón y se lo entrega a Marta) -¡Toma
Marta! Ya que empiezas tu rellena los nombres, los metes en la bolsa
y cuando estés lista comenzamos.-
MARTA
–
(Se
retira a la mesa del comedor, que se encuentra a la izquierda de la
barra y apunta los nombres, luego los dobla e introduce en la bolsa,
mientras José anima a rellenar las copas) -¡En
un momento estará listo!-
JOSE
-¡Acercar esas copas! Que hay que reponer energía y así nos
ayudará a desarrollar la imaginación. ¡El juego lo requiere!-
(Arriman
las copas)
A
C T O P R I M E R O
ESCENA VIII
Cuadro
tres
(Marta,
Ana, Marga, Carmen, Marino, José, Roberto, Seve)
MARTA
–
(Finaliza y se acerca a los otros con las papeletas en la bolsa)
-¡Ya está! Ahora os doy la bolsa y tengo que adivinar, quién es
por medio de preguntas. Solo falta sacar la papeleta con el nombre.-
(Se
miran los unos a los otros para sacar la papeleta y se decide Marino)
MARINO
-
¡Ya saco yo la primera!- (Coge
la bolsa y mete la mano sacando una papeleta. Con intriga) -¡Ya
está! ¡Vamos a ver quién es!- (Mira
el nombre el solo tapándolo con la mano y ante la aptitud el resto
le recrimina que lo enseñe. Atiende las quejas y lo muestra) -¡Está
bien! ¡Aquí está!-
MARTA
-
¿Si ya lo habéis visto todos? Voy a comenzar con las preguntas.
Puedo empezar por cualquiera y sin un orden. – (Los
demás asiente asumiendo la regla)
(Pregunta
a Ana)
-¿Si fuera... un insecto? ¿Qué insecto sería?-
ANA
–
(Duda
un momento y responde)
-¡Una araña de patas finas y largas!-
SEVE
–
(Solo.
Patas finas y largas las que tiene ella...pero de gallo)
MARTA
-
¡Bien, así que una araña! ¡Marino! ¿Sí fuese un perro? ¿Qué
clase de perro sería?
MARINO
–
(En
tono guasón)
-¡Uno de esos que están todo el día tumbados!- -¿Sí...hombre?
¿Cómo se llaman?- (A
pesar de conocer la respuesta está esperando que alguien se la de y
es Roberto el que pica)
ROBERTO
-
¡Un San Bernardo!-
MARINO
-
¡Si eso es! ¡Un San Bernardo!-
CARMEN
–
(A
parte. ¡Hay que ver lo bien que le conocen)
MARTA
-
¡Atentos que va otra! ¡Seve! ¿Si fuese una moneda...que moneda
sería?-
SEVE
–
(Responde con solvencia, poniendo en la pista a Marta)
-¡Sin duda alguna el euro! Una moneda con la que se puede ir a
cualquier parte.-
MARINO
–
(A
parte. -¿No lo dirá por él? Que es más falso que los billetes del
monopoli-)
MARTA
–
¡Después de las tres preguntas, creo que ya tengo respuesta! ¡Creo
que se trata de...Seve!-
(Todos
dan la respuesta por buena, pero Seve hace una observación)
SEVE
–
(En
plan interesante)
-¿Supongo que la pista te la ha dado la moneda?-
MARTA
–
(Con
una sonrisa jocosa)
-¡Lo de la moneda me lo ha confirmado! Ahora es tú turno. Te toca
preguntar.-
(Se
intercambian los puestos y sacan de nuevo un nombre. Es Ana quién lo
extrae, cuando todos conocen el nombre, comienzan las preguntas)
A
C T O P R I M E R O
ESCENA
VIII
Cuadro
cuatro
(Marta,
Ana, Marga, Carmen, Marino, José, Roberto, Seve)
SEVE
–
La primera pregunta es para Marga. ¿Si fuera... una fruta? ¿Qué
fruta seria?-
MARGA
–
(Sin
dudar)
-¡Una jugosa manzana! Como la que Eva le dio a Adan.-
MARTA
–
(Con ataque de envidia)
(A
parte. ¡Mejor como la que la bruja de dio a Blanca nieves!
SEVE
–
(Malicioso)
¡Así qué una apetitosa manzana! ¡No me importaría pecar!-
MARINO
–
(En
tono sarcástico)
-¡A mí tampoco!- (Ante
la mirada correctora de los demás y asumiendo)
-¡Continua! ¡Continua!-
SEVE
-
¡A Roberto! ¿Si fuera...Vamos a ver...una profesión? ¿Qué
profesión sería?-
ROBERTO
– (Lo
piensa unos instantes)
-¡Sicología!-
SEVE
-
¡Sicología! ¡Entonces podía adivinar el pensamiento! ¡Vamos a
ver! La tercera para Carmen.-
CARMEN
–
(Responde
con una aptitud un tanto celosa)
-¡Qué va a ser! ¡Una linda gatita!-
SEVE
-
¡Vaya una linda gatita!- (En
tono hipócrita)
-¡No...se, la verdad es que no lo tengo claro!-
CARMEN
- ¡Una linda y recatada gatita de las que sacan las uñas cuando
menos te lo esperas! ¡Haber si esto te ayuda!
SEVE
–
¡Voy a decir alguien al azar! ¡Por ejemplo...Marga!
ANA
–
(con
segunda intención)
-¡Fíjate! Al azar o no, lo has adivinado.- (Mira
la hora para distender)
-A todo esto ¿Qué hora es?-
JOSE
–
¡Son las siete y cincuenta minutos! ¿No tendréis prisa?-
ANA
-
¡No, no, era por saber!-
A
C T O P R I M E R O
ESCENA
VIII
Cuadro
quinto
(Marta,
Ana, Marga, Carmen, Marino, José, Roberto, Seve)
MARGA
–
(Asume
su posición para continuar con el juego, Seve se dispone a sacar un
nombre) -¿Estáis
todos listos? ¿Conocéis el nombre?-
SEVE
-
¡Puedes comenzar a preguntar!-
MARGA
-
¡Ahí va la primera! ¡Para Marino! ¿Si fuera un vegetal? ¿Qué
vegetal sería?-
MARINO
-
¡Está claro! La envidia...¡Perdón! He querido decir la endibia,
lo que sucede es que con la similitud me confundo.-
(Marta le mira con cara de pocos amigos, ante las sonrisas de todos)-
(Aparte.
-¡Es más con la primera definición coincide perfecta!-)
MARGA
– (Que
se percata de la situación, decide aprovechar el momento y sigue
preguntando. En plan ñoño) -¡Ahora
va la segunda! Para Seve. ¿Si fuera un cuento? ¿Qué cuento sería?-
SEVE
-
¡Blanca Nieves!-
MARGA
–
(Insinuante)
-¡Qué comparación tan bonita! ¡No conocía esa faceta tan
sensible)
SEVE
–
(A
parte. ¡Lo decía por la bruja envidiosa!)
(Sincero)
-¡Quizás no me conozcas lo suficiente!-
MARGA
–
(Dándole
hilo)
-¡Tal vez!-
(José
sale al paso de la situación comprometida que pudiera darse)
JOSE
–
(A
todos)
-Si os parece podemos salir a la terracita del jardín, aquí empieza
a hacer calor y estaremos más cómodos fuera.-
(Aceptan
la invitación y comienzan a salir, pero Carmen le hace un gesto a
Marta para que se quede)
CARMEN
-
¡Yo prefiero quedarme dentro! ¿Me acompañas Marta?-
MARTA
-
¡Sí claro!- (Las
dos se quedan solas)
A
C T O P R I M E R O
ESCENA IX
Cuadro
uno
(Marta,
Carmen)
CARMEN
–
(Se
sientan alrededor de la mesa en el mismo comedor y sincerándose)
-¡Te parecerá una tontería! Pero este juego de alguna manera me ha
incomodado-
MARTA –
(Quitando
importancia al asunto) -¿No
hay razón! Solo es un pasatiempo, para estar un rato divertido.-
CARMEN
–
Lo que más me ha molestado es lo de Seve, echando flores a Marga.
¡Esa mosquita muerta! Y él que tiene una aceitera que no le llega
para casa. ¿Cómo quiere tener para afuera?-
MARTA
–
(Sorprendida)
-¡Vaya, no te conocía esa faceta!- (Conciliadora)
-¡Pero
deja que te diga algo! Los celos no son buenos consejeros y tampoco
ha pasado nada, solo era un juego, sin malicia.-
CARMEN
–
¡No son celos! De hecho estoy valorando la posibilidad de pedir el
divorcio. Estoy cansada de aguantar a alguien que solo habla de él,
es el más listo, el mejor, cuando habla se cree que está dando
clase y muchas veces lo único que consigue es hacerme pasar
vergüenza ajena.-
MARTA
-
¡No sé qué decir! ¡Me dejas de piedra! Siempre hemos pensado que
erais felices y...que comíais perdices. ¡Eso sí, en los chinos! Y
viajes por aquí, viajes por allá, pero... ¿De sexo nada?-
CARMEN
– Obnubilado con su pedantería, es lo único que le importa, dar
mítines y la gente en cuanto puede escapa a gran velocidad, está
demasiado ocupado en alimentar su ego y cuando no se le levanta...ya
me entiendes, me echa la culpa. ¡No soy suficiente sexi!-
MARTA
–
(Como
buena envidiosa se lo está pasando en grande, su cara está radiante
de felicidad) (Con hipocresía)
-¡Mira qué hacerte sentir culpable! ¡No conocía ese tinte
machista de Seve!-
CARMEN
-
¡Ya ves! Y con la memoria que tengo, no recuerdo la última vez que
se le puso la mierda dura.-
MARTA
–
(Despistada)
-¡Perdona! ¡No entiendo que tiene que ver la diarrea con el sexo!-
CARMEN
–
(Soltando
una carcajada)
-Cuando digo la mierda, me refiero al pingajo, la cosa, mas bien
cosita. ¿Entiendes?-
MARTA
–
(Sonriendo
con Carmen)
-¡Ah claro ya entiendo!- (Haciendo
gestos con los dedos)
-¡La cosita!- (Sonríen
las dos)
-¡Para olvidar las penas! ¡Una copa de buen vino! Voy a por ello.-
(Va
hacia la barra de la cocina y coge una botella y dos copas al tiempo
que exclama)
-¡Qué pena me da que las cosas os vallan tan mal!- (Comienza
a restregar lo bien que va su matrimonio y lo felices que son)
-Con lo felices que somos nosotros y lo bien que nos va. ¡En todos
los aspectos! Porque José cada vez que viene de viaje, siempre me
trae algún detalle- (Le
enseña la muñeca)
-¡Mira
esta pulsera, es lo último que me ha traído! ¡Oro de ley!-
CARMEN
– (Desanimada)
-¡Que suerte tienes! ¡Y seguro en la cama es un portento!-
MARTA
–
(Se
emociona)
-¡Hay hija! ¡En la cama y donde no es la cama!- (En
ese instante entran Roberto y Marino, se acercan a la barra y se
sirven un vino al tiempo que le ofrecen a las chicas)
A
C T O P R I M E R O
ESCENA
X
Cuadro
uno
(Marta,
Carmen, Marino, Roberto)
MARINO
- ¿Hace una copa de vino? Nos hemos venido aquí dentro, haber si
hay una conversación más interesante.-
(Las
dos se acercan a la barra, donde se encuentran ellos)
CARMEN
–
Las conversaciones son interesantes, según se miren, depende mucho
también de los interlocutores.-
ROBERTO
- ¡Tienes razón! ¡Mucha razón!-
MARINO
–
(En
tono irónico, tratando de tirar de la lengua)
-Sin ir mas lejos ahí fuera está tu querido esposo, deleitando, a
José, marga y Ana, con su elocuencia.-
ROBERTO
–
¡Sobre todo! A Marga y Ana.-
MARTA
–
(Responde con sorna)
-¡Fi, ja, te! Sobre todo a Marga y Ana. ¡Cualquiera lo diría!-
ROBERTO
–
(Sorprendido
y algo mosca)
-¿Porqué dices eso?
MARTA
–
(Que
ya es de lengua fácil, con el vino la tiene mas suelta y se dispone
a contar la conversación que ha tenido con Carmen, mientras Carmen
le mira con cara de arrepentida por lo que ha contado)
-¡No te preocupes Roberto, Porque Seve esté con Marga y con Ana!
¡No tengas miedo de que pueda encandilar a tú Marga! ¡Este pobre,
si no puede con la central, para que va abrir sucursales!-
ROBERTO
–
(No
coge la indirecta de Marta)
-¿La central, sucursales? ¿Es que Seve se dedica ahora a la
Banca?-
MARTA
-
¡Hay Roberto! ¡Me pones del hígado! ¡No te enteras de nada!-
MARINO
–
(Haciéndose
el chistoso)
-¿Ahora no le iras a echar la culpa al pobre Roberto de lo del
hígado? ¡Más culpa tendrá el vinillo!-
CARMEN
–
(Lanzando
un dardo envenenado con ironía)
- ¡No, hijo, no! Marta no tiene ningún problema, goza de muy buena
salud ¡Incluso en sentido horizontal! ¡Algo que no podemos decir
todas! Al no ser que mi eficiente esposo sea anestesista y por eso
por lo que no siento nada.-
MARINO
–
(Suelta
una sonrisa sorda ante el comentario de Carmen, mientras de toca el
pulso)
-¡Qué miedo! ¡Cualquiera se queda a solas contigo! ¡Qué
peligro!
CARMEN
–
(Insinuante)
-¡No lo dudes!-
MARTA
–
(Metiendo
cizaña, que es lo suyo, se dirige a Marino y a Carmen)
-¡Ya que os veo con tan buena sintonía...! ¿Porqué...no vais a
la bodega los dos y traéis unas botellas de vino? ¡Pero sin prisa!-
(El
ambiente se tensa)
CARMEN
–
(A
Marino, desafiante)
-¿Me acompañas? O ¡Tienes miedo!
(Marino
con un gesto placentero se va con Carmen)
A
C T O P R I M E R O
ESCENA XI
Cuadro
uno
(Marta,
Roberto)
MARTA
–
(con
tono de arrepentimiento)
-¡Son
casi las ocho! ¡Espero que estos dos no se demoren mucho! Mas que
nada por si viene el resto y se calienta el ambiente. ¡No obstante,
no creo que esos dos monten este número fruto de la casualidad o el
vino!-
ROBERTO
–
(Ingenuo)
-Qué quieres decir? ¿Qué entre Marino y Carmen hay algo más que
amistad?-
MARTA
–
¡Yo no he dicho eso! Pero ya que lo mencionas...es posible. Tengo la
sensación de que no nos conocemos tan bien como creíamos.-
ROBERTO
–
Hace muchos años que nos conocemos y hemos pasado muchas
situaciones, pero nunca había palpado tanta tensión. ¿Me pregunto,
porqué hoy?-
T
E L O N
A
C T O S E G U N D O
ESCENA I
Cuadro
uno
(Seve,
José Marino, Roberto)
(Se
encuentra los cuatro en torno a la barra Americana)
JOSE
–
¿Qué os parece si jugamos una partida de dardos? Para distraernos
mientras las chicas pasean por la urbanización, hasta que llegue la
hora de la cena. ¡Están sin estrenar como casi todo en esta casa!-
MARINO
–
(Con
doble intención) -¡Por
mí de acuerdo! Hay que darle uso a las cosas, de otro modo se pueden
perder.
ROBERTO
–
(De
nuevo con su ingenuidad)
-Yo la verdad es que nunca he jugado a los dardos. Espero acertar a
la diana.-
SEVE
- (Con
resentimiento)
-¡No te preocupes! Marino te enseña, en eso de los dardos es un
erudito. ¿No es cierto Marino?-
MARINO
–
(Elocuente)
-¡Sí! Lo cierto es que los dardos son como las mujeres...hay que
tener pulso firme, toque sutil y suerte en acertar. ¡Así que si os
parece! Nos aproximamos a la diana y cada uno, que muestre sus
aptitudes.-
A
C T O S E G U N D O
ESCENA
II
Cuadro uno
(Seve,
José, Marino, Roberto)
ROBERTO
–
(Aparte.
La cosa se pone interesante, eso que aún no han visto la mancha de
carmín en la camisa de Marino)
-¿Cómo va esto? ¿Por parejas o individual?-
JOSE
–
(sacando
los dardos del cajón)
-Se puede jugar de las dos formas...así que por mi parte, como os
plazca.-
MARINO
–
(Seguro
de si mismo)
-¡Bien! Cada uno por su cuenta. ¡Así será más divertido!-
JOSE
–
(Dardos
en mano)
-¿Quién comienza?
ROBERTO
–
¡Qué comience Marino! Parece conocedor del juego.-
MARINO
–
(Ante
la sugerencia de Roberto, se dirige a José con aire presuntuoso y
recoge los dardos)
-¡Dame la herramienta! Y atentos que voy a estrenar el juego.-
(Lanza
los dardos, ante la atenta mirada de los otros)
JOSE
–
(Metiendo
algo de cizaña, recoge los dardos)
-¡Lo cierto es que ni te has acercado al centro!-
SEVE
–
(En
tono guasón)
-¿Lo mismo le ha fallado el pulso firme! - (Se
ríe)
MARINO
–
(Con
acritud)
- ¡Mientras solo me falle el pulso firme! Me doy por satisfecho. Hay
gente que debería tomar medidas en el asunto de la firmeza.-
JOSE
–
(Sale al paso)
-¡Bueno, bueno, es mi turno! ¡Espero tener el pulso bien firme!
En una ocasión un conocido me contó, que la madre de su mujer vivía
con ellos y consumía estimulantes. ¡El, no la madre de su mujer,
claro! Y que lo que la viagra subía, la suegra bajaba.-
(Se
ríen todos y Seve, recoge los dardos al finalizar José de lanzar)
SEVE
-
¡Te has acercado mucho! Pero ha faltado suerte.-
JOSE
-
¡Es posible! Veremos si eres igual de sutil con los dardos. - (A
Marino) -¿Era esa una de las reglas verdad? -
MARIO
-
¡Así es! Los dardos hay que lanzarlos con sutileza y atinar bien en
el centro.-
SEVE
–
La sutileza no está al alcance de todos - (Lanza
uno de los dardos con fuerza) - Pero
como tantas otras cosas - (Termina
de lanzar, con la misma intensidad)
-Hay quién quiere pasar por sutil, aunque sea más recio que un
espino y al precio que sea.-
ROBERTO
–
(Es
su turno y se aproxima a coger los dardos de la diana, situándose en
posición de lanza, pero le interrumpe marino)
MARINO
–
(Instruyéndole
con gestos)
- ¡Ya sabes...suave pero firme! - (Le
miran con cara de circunstancias y se dispone a lanzar ante la mirada
de los otros. Los dardos quedan lejos del centro) -
¡Ya lo advertí! Y me sorprende que los tres estén juntos y dentro
de la diana.-
JOSE
-
¡Mi querido y conformista amigo! Hay que tener mas decisión, de lo
contrario, jamás darás en el centro. Te conformaras con acertar en
la periferia.-
ROBERTO
- ¡Tal vez! Pero no quisiera tener demasiado tino. Tanto esfuerzo
podría ser un desatino.-
JOSE
–
(Presuntuoso) - ¿Te parece un desatino esta casa? ¡Es el producto
del esfuerzo, tesón la ambición! -
ROBERTO
-
¡No, no me refería a eso! A los bienes materiales. ¡Me refería a
los valores! - (Aparte.
¡Y no a los de la bolsa! !)
-¡A la ética, la moral, la solidaridad!-
JOSE
– (Mientras
lanza los dardos. El primero) - ¡Ves,
la ética! - (Lanza
el segundo) -
¡Ahora la moral! - (Lanza
el tercero)
- ¡Y por último la solidaridad! Como ves los tres han ido al mismo
sitio, lo más cercanos al centro de la diana. Los valores convergen
en el interés.-
MARINO
–
(Aplaude,
ante la mirada risueña de Seve y toma los dardos. Mientras los coge)
-
¡Bravo! ¡Maravillosa lección de civismo y y de humanidad! ¡Estoy
conmovido! ¡Ahora me asedia una duda! ¡No se si apuntar al centro o
la periferia!- (se
ríe a carcajadas)
SEVE
–
(Son segunda intención) - ¡Yo estoy seguro de que te tirarías a la
periferia antes que al centro! Aunque la derrota sea a-marga.-
(Sonríen
Seve y Marino, con complicidad, ante la indiferencia de José y el
mal estar de Roberto)
ROBERTO
–
(Hábil,
responde con otro juego de palabras)
- ¡La derrota es un escarmin-ento! O ¡escarmento! ¿Cómo se dice?
Y ¡No me gustaría estar en la camisa del perdedor!-
(Marino
ante el comentario de Roberto, lanza los dardos precipitadamente,
para que Seve vaya a recogerlos, momento que Marino aprovecha para
disimular el carmín, que lleva en la camisa, sin que Seve se haya
percatado de nada)
SEVE
–
(Sigue
con el asunto anterior)
- ¡Todos en la periferia! - (Se
da la vuelta y en tono amenazante) -¡Te
he descubierto! ¡Estas perdido! - (Marino
con un semblante pálido, mira con cara de culpabilidad)
- ¡La dama, te ha delatado!-
MARINO
–
(Con
la voz entrecortada)
- ¿Qué...qué...dama?-
SEVE
–
(En tono fuerte y brusco)
- ¡La señora...periferia! - (Marino,
respira, ante las carcajadas de Seve. Roberto y José también se
unen a la fiesta) -
¡Te he asustado! - (Riendo)
-
¡Té, he asustado!-
MARINO
– (En
tono placentero y con cara de hipocresía)
- ¡Es cierto, me has asustado! ¡Qué tontería!.-
ROBERTO
–
(Solo.
¡Cómo para no asustarse! Casi se mea, los pantalones)
(Va
recogiendo los dardos y se coloca en el lugar para lanzar. El primero
va fuera de la diana y se disculpa) -
¡Vaya! ¡Lo siento, se ha ido fuera!-
JOSE
–
(Le
recrimina en tono guasón a Seve)
-¡No gastes esas bromas! Que has asustado más al pobre Roberto,
que a Marino. - (Roberto
finaliza el lanzamiento y los dos quedan dentro de la diana)
SEVE
–
¡No es broma! No puede ir por ahí, con la camisa manchada de
carmín!
Puede
dar lugar a malentendidos.-
ROBERTO
–
(Sale
al paso, quitando importancia al asunto) -
En cualquier caso es asunto de Marino, no creo que haya que dar más
importancia. -
SEVE
– (Incisivo,
tensa la cuerda) -
¡Es posible! Pero si esa mancha fuese de Marga... ¿Pensarías lo
mismo? -
JOSE
–
(A Roberto no parece haberle gustado el comentario y José trata de
poner orden) -
¡Creo que lo mejor es que dejemos el juego y nos calmemos! Quizás
el vino esté haciendo mella y lo más adecuado es que demos un paseo
para airearnos y de paso vamos en busca de las chicas - (Asumen
la proposición de José y salen de escena. La casa se queda sola
durante unos instantes, hasta que aparecen Ana y Carmen, Ana da unas
vueltas buscando a los chicos y al ver que no están, se acomoda
junto a la barra con Carmen)
A
C T O S E G U N D O
ESCENA III
Cuadro
uno
(Ana,
Carmen)
ANA
–
¡Hola! ¿Hay alguien por ahí? ¡José! ¿Dónde estáis? ¡Vamos,
no os hagáis los remolones! - (Mira
en la bodega desde la puerta)
- ¡Estos se han metido en la bodega y no se acuerdan de salir! ¡No,
aquí tampoco están! ¡Bien, ya aparecerán cuando quieran! -
CARMEN
-
¡No te preocupes! Habrán ido a dar un paseo. ¡Déjales, mejor! Así
estamos más tranquilas. -
ANA
-
¡Tú no eres la única que tiene serios problemas! Marta también
esta pasando un mal momento.-
CARMEN
–
(Sorprendida)
- ¡Marta! ¡Oyéndola hablar, no da esa sensación! ¡Cualquiera
diría que tiene la vida perfecta!-
ANA
–
(Explicativa)
- ¡Es todo aparentar! Se precipitaron en la compra de esta casa,
Vendiendo la piel de zorro antes de cazarlo y ahora los plazos se les
echan encima. Han pedido un aval en el banco, por medio de Marino.
Pero lo van a tener complicado.
CARMEN
–
(Indignada)
-¡Cuanta Falsedad! Hay que tener cara para montar esta farsa, en la
situación que están. Yo me lo había tragado todo, no imaginaba ni
en sueños, que alguien podía montar una comedia de este calado.-
ANA
–
Te pido encarecidamente que no digas nada. No es preciso hacer leña
del árbol caído - (quitando
trascendencia al asunto) -
¡No merece la pena!-
(Aparecen
por la puerta Marino y Marta, vienen conversando amigablemente,
entran y saludan a Ana y Carmen uniéndose a ellas)
A
C T O S E G U N D O
ESCENA
IV
Cuadro
uno
(Ana,
Carmen, Marino, Marta)
MARINO
–
(Con
mucha amabilidad)
-¡Buenas tardes! ¿Cómo estáis aquí dentro, Ana? ¡Con la tarde
tan agradable que hace!-
ANA
–
(Con desconfianza)
-¡Mas que tarde, es casi noche! ¡Son las ocho y treinta y cinco!-
MARTA
–
(Se
percata de la aptitud de Ana y sale al paso)
-¡No te preocupes mujer! En este tiempo lo días son largos.-
ANA
–
(Indiferente)
-¡No,
si no me preocupo por los días...!- (A
parte. ¡Son los largos, los que me preocupan!- Mira a Marino)
CARMEN
–
(A
Ana haciéndole un guiño)
-¡No es tarde mujer! Y tengo la sensación de nos esperan sorpresas
y curiosidades.-
ANA
- ¡Si lo sabré, yo!-
MARINO
– (Desafiante)
- ¡Me encantan, las sorpresas, las curiosidades, los chismes y
chascarrillos!
MARTA
–
(Evitando
asperezas) -
¡Tomemos otra copa de vino! ¡Así se hará más
amena
la espera!-
CARMEN
- ¡Estoy de acuerdo! Pero hay que ir a por más vino.-
MARTA
– (No
pierde comba para lanzar un dardo envenenado y se dirige a Carmen) -
¡No se hable más! Te coges el camino de la bodega y si no te
apetece ir sola, que te acompañe Marino. ¡Como antes!
CARMEN
–
(Que parece que el vino le ha hecho efecto) -
¡Si es lo que queréis! -(Agarrando
a Marino)
- ¡Así será!-
MARINO
–
(Con
cara de circunstancias)
- ¡No...os vayáis! En un minuto estamos aquí. - (Se
aproximan a la puerta y desaparecen)
A
C T O S E G U N D O
ESCENA V
Cuadro
uno
(Ana,
Marta)
(Hay
unos instantes de silencio, el ambiente es tenso)
MARTA
- (Rompiendo
con la situación, con naturalidad)
-¿Dónde estarán los demás? ¡Deberían de haber llegado!-
ANA
–
(Volviendo
al asunto)
- ¡Carmen está mareada! ¡No debiste animarla a que fuese a la
bodega! Está muy alterada y pudiera hacer cualquier tontería. -
MARTA
–
(Despreocupada)
-
¿Cualquier tontería, como qué?-
ANA
–
¡Podía comprometer a Marino y no me hace gracia!-
MARTA
–
(Malvada)
- ¿No confías en él?-
ANA
–
(Con
desprecio y Duda)
- ¡En él sí! Es esa perra cachonda la que me preocupa y encima
borracha. -
(Se
oyen voces, son el resto que se dirigen a la casa)
A
C T O S E G U N D O
ESCENA
VI
Cuadro
uno
(Ana,
Marta, Marga, Seve Roberto y José)
(La
primera en entrar es Marga, el resto entra detrás y se colocan entre
la barra y la mesa)
MARGA
- (Marga pregunta por Carmen y Marino)
- ¿Carmen y Marino? Los hacíamos aquí.-
MARTA
–
(Con
hastío)
- ¡Están en la bodega! Han ido a por más vino - (Marga
muestra cara de extrañeza y Marta se dirige a José) -
¿José te importa ir a buscarlos? ¡Llevan ya un rato! ¡De paso
coge algo más de vino! -
JOSE
–
(Obediente)
- ¡Sí, ahora voy! ¡Enseguida estamos aquí! - (Se
dirige a la bodega y desaparece)
A
C T O S E G U N D O
ESCENA
VII
Cuadro uno
(Ana,
Marta, Marga, Seve Roberto)
(Se
nota un clima de cansancio)
ROBERTO
-
¡Lo cierto es que no hemos hecho otra cosa que beber! No hemos
comido nada. - (A
Marta en tono simpático)
- ¡Espero que nos deleitéis con una buena cena! -
MARTA
- ¡No te preocupes! He encargado un catering. Pero hasta la nueve y
media no estará aquí. -
MARGA
– ¡No te preocupes! Podemos aguantar tranquilamente. Total son
casi las nueve.-
A
C T O S E G U N D O
ESCENA
VII
Cuadro
uno
(Ana,
Marta, Marga, Seve Roberto, José, Carmen y marino)
(Salen
de la bodega, Carmen, Marino y José. Se rien de forma exagerada,
ante la mirada de los otros, trae una botella cada uno en la mano, se
unen al grupo junto a la barra y finalizan las risas)
MARTA
–
(Molesta)
- ¡Vaya un poco de alegría no viene mal! ¿A qué vienen tantas
risotadas? -
MARINO
–
(Se ríe de nuevo) -
¡Este José es... la monda! - (A
José) -
¿Cómo...como era? -(José
y Carmen se miran y vuelven a sonreír) -
¡Sí hombre! ¡Ya me acuerdo! ¡Veréis! - (El
resto atiende sin saber bien que hacer)
- Dice...¿Sabéis que el alfeimer, le afecta a la gente que tiene
exceso de actividad sexual? ¿De qué estaba hablando? -
(Se troncha de risa y a los demás parece hacerles gracia, pero Marta
añade algo más cuando terminan de reír) -
MARTA
-
¡Pues a mí también me afecta el alfeimer! ¿Porqué con tanta
actividad sexual y que no me acuerde de nada? - (ahora
al que no le hace gracia es a José, los otros hacen una risa forzada
y Seve se tira por los suelos)
JOSÉ
-
¿Y a éste que le hace tanta gracia?-
CARMEN
- ¡Será que esta seguro de la dichosa enfermedad a él no le va a
entrar! Ya que síntomas no tiene.-
SEVE
–
(Deja de reír y recrimina a Carmen)
- ¡Podrías tener un poco de sensibilidad! ¡Qué le importa a
nadie, los síntomas, que tenga, no tenga o deje de tener!-
MARINO
–
(A
destiempo)
- ¡No es más que una broma! -
SEVE
-
¡Tú dale la razón! ¡Parece que os habéis hecho muy amiguitos! -
JOSE
- ¡Creo
que esta conversación está derivando en algo que no tiene sentido!
Vamos a dejarlo ahí y brindemos por el hecho de estar juntos.-
ROBERTO
– (Servicial,
se coloca en la barra y comienza a servir)
- ¡ Venga acercaos más! ¡Que voy sirviendo, total un día es un
día! -
(Yodos se acercan y tienden sus copas, el vino es claro que empieza a
hacer mella propiciando que aflore la peligrosa sinceridad, los
pensamientos ocultos, producto de la inhibición que produce el
morapio)
JOSE
-
¡Sí estamos todos¡ Vamos a brindar! ¿Quién quiere proponer un
brindis?-
SEVE
–
(Bajo
los efectos del alcohol)
- ¡Brindo por la amistad! ¡No la veo! ¿Dónde está?-
MARINO
–
(Gracioso)
- ¡Cómo la vas a ver si te la has bebido entera! - (Se
ríen todos)
SEVE
-
¿Quizás al beberla me halla abierto los ojos?-
JOSE
-
¡Ahora me toca a, mi! ¡Brindo por el éxito y los negocios
provechosos!-
ANA
-
¡Brindo por la igualdad!-
ROBERTO
– (Cambiando
el tercio)
- ¡Bueno son las nueve y media! Lo cierto es ya va haciendo hambre.-
JOSE
-
¡Sí es cierto! Lo mejor es que nos vallamos sentando a la mesa y en
un momento estará aquí el catering.-
A
C T O S E G U N D O
ESCENA
VII
Cuadro dos
(Ana,
Marta, Marga, Seve Roberto, José, Carmen y marino)
JOSE
-
¡Venid y acercaos a la mesa! Si no hay sillas suficientes, cerca de
la pared hay más. - (A
Marta)
- ¿A qué hora te han dicho que venían con el catering, cariño?-
(Todos
se acomodan junto a la mesa)
MARTA
–
(A
José)
- ¡Coge esas copas! ¡Mientras voy a llamar para que me confirmen!-
A
C T O S E G U N D O
ESCENA VII
Cuadro
tres
(Ana,
Marta, Marga, Seve Roberto, José, Carmen y marino)
(Ana
llama desde un teléfono fijo en la pared y José Coge copas de la
barra)
MARTA
-
¿Catering, Caterine? ¿Con
quién hablo? ¡Con Caterine! ¡Sí había encargado un servicio para
ocho personas a las nueve y media! A nombre de Marta, en la
urbanización Vista alegre, número trece. ¡No, no para hoy! - (Se
acerca José para interesarse)
JOSE
-
¿Algún problema cariño? -
(Le hace un gesto para que le deje finalizar la conversación y
atiende la petición)
MARTA
–
(Indignación)
- ¡No consiento, que me haga esto! ¡Exijo una explicación y una
satisfacción! ¡Usted no sabe con quién está hablando! ¡Tengo
aquí a mis invitados! ¿Ahora que hago con ellos? ¿Cómo que no es
asunto suyo? ¡Qué poca vergüenza! ¡Es la última vez que trabajo
con ustedes! - (Cuelga
el teléfono, con disgusto y se acerca a la mesa, José se une a
ellos con las copas)
A
C T O S E G U N D O
ESCENA
VII
Cuadro
cuatro
(Ana, Marta,
Marga, Seve Roberto, José, Carmen y marino)
JOSE
–
(Percatándose por la
aptitud de que hay un problema)
- ¿Qué sucede cariño? ¿Van a traer la cena? O ¿Hay qué esperar
más?
MARTA
–
(A
todos con decaimiento)
- Parece que ha habido un error y no habían tomado nota. Por lo que
no pueden enviar nada ya que no estaba preparado y menos a estas
horas. ¡Lamento lo ocurrido! ¡Ya podéis disculpar, después de
haber venido hasta aquí!-
SEVE
–
(Comprensivo)
- ¡No te preocupes eso le pasa a cualquiera! - (A
parte. ¡Cualquiera que no ha encargado cena alguna! ¡Vaya
teatrera!)
CARMEN
– (Dando
ánimos)
- ¡Claro mujer! Por nosotros no tengas cuidado.-
ROBERTO
-
¡Puedes estar tranquila! Por nosotros estáis cumplidos. Ahora lo
que hay que hacer es encontrar un lugar donde cenar y olvidarlo
todo.-
MARINO
-
¡Estoy de acuerdo con Roberto! Vamos a buscar donde cenar que tanto
vino abre el apetito y así terminar esta interesante velada. -
MARTA
– (Abatida)
- ¡Entre tanto buscamos solución! Si queréis picar algo, os puedo
ofrecer lo único que tengo, no contaba con este contratiempo. Voy a
sacar una barra de pan y cien gramos de mortadela, que tengo ahí, no
es mucho, pero no hay más.-
SEVE
-
¡No te molestes! ¡Os propongo que vallamos a un sitio genial que
conozco. Un chino y no esta lejos de aquí....-
T
E L O N